El Real Madrid Castilla dejó escapar una victoria en casa

El partido arrancó espeso, de esos que cuestan desde el primer minuto. Poco ritmo, pocas llegadas claras y mucho choque en medio campo. En ese contexto, el que pegó primero fue el Ourense CF. Al minuto 22, un balón suelto dentro del área terminó en los pies de Sergio Benito, que no dudó y la mandó a guardar para el 0-1, sorprendiendo al Real Madrid Castilla y silenciando el Di Stéfano.

A partir de ahí, el Castilla asumió el protagonismo. Más posesión, más tiempo en campo rival, pero sin encontrar el último pase. El equipo intentaba, movía el balón, pero le faltaba claridad en los metros finales. La más peligrosa antes del descanso fue de Ciria, que sacó un buen remate, pero el portero del Ourense respondió con una gran intervención para mantener la ventaja visitante.

Tras el descanso, el equipo local salió con otra cara. Más intensidad, más agresividad y con la clara intención de meter al rival en su área. El Castilla empezó a jugar prácticamente en campo contrario, acumulando centros y segundas jugadas, mientras que el Ourense se replegaba cada vez más, defendiendo con todo y apostando por resistir.

El empate se hizo esperar, pero terminó llegando. Minuto 76, jugada dentro del área, balón suelto y Liberto aparece atento para empujarla y poner el 1-1. Un gol que reflejaba lo que se estaba viendo en el campo en ese momento.

Con el empate, el Castilla se fue con todo arriba. Los últimos minutos fueron un asedio total, con el equipo volcado en busca de la remontada. Y ahí llegó la polémica. En una de las últimas jugadas, tras un centro al área, hubo un contacto claro sobre un jugador del filial blanco  cuando intentaba rematar. Desde la grada y el banquillo se pidió penalti con fuerza, pero el árbitro decidió dejar seguir.

La acción no quedó ahí. La jugada fue revisada en el VAR en dos ocasiones por la posible pena máxima, y también se analizó una supuesta expulsión a Diego Aguado. De hecho, en un primer momento se señaló la roja, pero tras la revisión, la decisión fue corregida y se anuló la expulsión. A pesar de todas las revisiones, el árbitro mantuvo su postura: ni penalti ni tarjeta roja.

Esa secuencia encendió completamente el ambiente en el Di Stéfano y terminó marcando el cierre del partido. El Castilla lo intentó hasta el final, pero entre la falta de acierto y esa decisión arbitral, el segundo gol nunca llegó.